Una de las razones que motivaron mi búsqueda por mi internet de tiendas fué la alimentación tan especial que tienen que tener estos pequeños. Son una mascota singular, en mi ciudad hay muchas tiendas, pero no encuentro los productos más adecuados, y con una mascota siempre intentas darle lo mejor que puedes. Y lo mejor no quiere decir lo más fácil, porque si, se podrían conformar con comida de hamsters, con juguetes de hamsters, pero eso no quiere decir que sea lo más barato, y mucho menos lo mejor para tu jerbo.
Con esta tienda, a la que compré por primera vez hace tienda, confié sin conocer ninguna opinión de ella, algo que suelo hacer a menudo antes de comprar algo por internet por desconfianza, supongo que como todo el mundo. Pero ví el anuncio, ví los increíbles productos para jerbos que tenía, y aunque no pude encontrar un sólo testimonio que me diese credibilidad, decidí arriesgar por mis jerbos.
La experiencia fué buena, es una tienda de confianza, más tarde encontré otras opiniones similares a la mía. El origen de la tienda no es España vale, pero también está en otros muchos países de la Unión Europea. Y además se nota que en otros países aprecian mucho más este tipo de mascotas y están más especializados, porque a veces miras las tiendas de animales, y parece que deberían llamarla tienda de perros y gatos, y un poquito de otros animales. Pero dentro del mundo de los roedores no todo son iguales, aunque se empeñen en vender los mismos productos.
martes, 26 de octubre de 2010
sábado, 16 de octubre de 2010
Parque de atracciones
Una de las cosas que más me gusta es ver lo bien que se lo pasan cuando les sacamos de su jaula. Al principio me daba miedo, claro, eran muy desconfiados, no sabía como los iba a coger, si se escaparían... Por eso el primer sitio fue en la bañera, tapone el agujerito bien, coloque una manta y los solté por allí, metiendome con ellos. Cuando ya les cogí un poco más de confianza los solté por el pasillo, pero los sitios abiertos no les gustan, necesitan donde esconderse de vez en cuando. Por eso les construí una especie de tobogan con tubos de cocina y de papel, como les gusta poco los túneles...
Aquí podemos ver a Carbayin saliendo de él a toda prisa, fue difícil hacer la foto, porque corren mucho, y apretar el botón justo cuando sale es casi imposible!
Ahora, por donde salen es por el salón, hemos taponado los laterales del armario porque de lo que pueda haber detrás no nos fiamos (el piso es alquilado), y por el resto son libres. Comenzaron en el sofá, tienen sentido de la altura y no se tiraban. Pero con el tiempo esa altura les pareció razonable, y es que también saltan mucho, y ya fué imposible frenarles así que tuvimos que proteger todo lo que estuviese a su alcance, porque como encuentren por ejemplo un cable lo devoran en segundos, ya lo comprobamos.
Lo malo es meterlos, porque a veces ni los vemos, aunque raro es cuando no hacen ruidos. Y ya se han acostumbrado a estar un par de horitas fuera, así que si no los sacas están muy muy inquietos dentro de la jaula, escarbando, tirandose a los barrotes, dando saltos... Tal vez si nunca los hubiesemos sacado estarían más tranquilos porque no sabrían lo que es correr tanto, pero son más felices así, y lo serían más si conociesen la sensación de estar en un campo abierto, sería para ellos un sueño, o más bien para mí que ellos pudiesen estar así. Son adorables.
Aquí podemos ver a Carbayin saliendo de él a toda prisa, fue difícil hacer la foto, porque corren mucho, y apretar el botón justo cuando sale es casi imposible!
Ahora, por donde salen es por el salón, hemos taponado los laterales del armario porque de lo que pueda haber detrás no nos fiamos (el piso es alquilado), y por el resto son libres. Comenzaron en el sofá, tienen sentido de la altura y no se tiraban. Pero con el tiempo esa altura les pareció razonable, y es que también saltan mucho, y ya fué imposible frenarles así que tuvimos que proteger todo lo que estuviese a su alcance, porque como encuentren por ejemplo un cable lo devoran en segundos, ya lo comprobamos.
Lo malo es meterlos, porque a veces ni los vemos, aunque raro es cuando no hacen ruidos. Y ya se han acostumbrado a estar un par de horitas fuera, así que si no los sacas están muy muy inquietos dentro de la jaula, escarbando, tirandose a los barrotes, dando saltos... Tal vez si nunca los hubiesemos sacado estarían más tranquilos porque no sabrían lo que es correr tanto, pero son más felices así, y lo serían más si conociesen la sensación de estar en un campo abierto, sería para ellos un sueño, o más bien para mí que ellos pudiesen estar así. Son adorables.
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